Palabras: Enamorados, juntad vuestros cuerpos
y digan los envidiosos cuanto quieran
que los comentarios de celosos nunca
de nada sirvieron al amor como ayuda.
El Señor misericordioso, de todas las cosas
creador, nunca nada tan hermoso hizo
ni tan gozoso de ver como los cuerpos
de dos amantes que se abrazan, gemelos,
que comparten una misma cama,
y ambos revestidos van de armonía,
mientras muñecas y brazos utilizan
de mullidos almohadones a guisa.
Cuando dos corazones están hechos
el uno para el otro y, gracias al amor,
de acuerdo están, ya pueden hablar,
porque es como hierro frío moldear.
Si en tu larga vida has encontrado
un corazón enamorado que te sea fiel,
dedícate a él y nada más busques
pues en él, tus anhelos se cumplen.
¿Haces bien al censurar a los amantes
y su amor en la cara reprocharles?
¿Cómo puede sano tornar a ser
un corazón ya echado a perder?