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Irving García Caravantes

Palabras: Enamorados, juntad vuestros cuerpos y digan los envidiosos cuanto quieran que los comentarios de celosos nunca de nada sirvieron al amor como ayuda. El Señor misericordioso, de todas las cosas creador, nunca nada tan hermoso hizo ni tan gozoso de ver como los cuerpos de dos amantes que se abrazan, gemelos, que comparten una misma cama, y ambos revestidos van de armonía, mientras muñecas y brazos utilizan de mullidos almohadones a guisa. Cuando dos corazones están hechos el uno para el otro y, gracias al amor, de acuerdo están, ya pueden hablar, porque es como hierro frío moldear. Si en tu larga vida has encontrado un corazón enamorado que te sea fiel, dedícate a él y nada más busques pues en él, tus anhelos se cumplen. ¿Haces bien al censurar a los amantes y su amor en la cara reprocharles? ¿Cómo puede sano tornar a ser un corazón ya echado a perder?